El hombre del cartel

Autora: María José Ferrada

Editorial: Alquimia

Ramón subió al cartel de Coca Cola que está en la orilla de la carretera un lunes y ese mismo día, mientras el sol se escondía detrás de los edificios que rodean la villa, decidió que se quedaría a vivir ahí.  Así es como comienza la segunda novela de María José Ferrada, publicada recientemente por Alquimia Ediciones, y así es como también, Ramón, uno de los personajes protagonistas de esta singular historia, en los ojos de curiosos vecinos y vecinas, se convierte en El hombre del cartel. 

La historia que se organiza en tres periodos: primera semana, los días siguientes y los días finales, es contada por Miguel, un niño de 11 años que, según su experiencia haber llegado a esa edad, significaba tener un caparazón duro como una cucaracha. Miguel, con toques de humor y una mirada crítica, narra la historia de Ramón, pareja de su tía Paulina, que decide irse a vivir sobre un cartel. Desde este provocativo hecho, que inquieta a toda la población, es que comienzan a desarrollarse situaciones y relaciones entre lo que sucede arriba y lo que sucede abajo, como una suerte de distinción en el desarrollo y el modo en que se observa la vida.

Miguel comienza a comprender su entorno y descubre lo cómodo que se siente su amistad con Ramón, a pesar de que su madre lo odia, tanto como al padre que los abandonó y a varias otras personas en el mundo. A su corta edad, es fiel a lo que cree e indiferente a los comentarios que tildan de loco o imbécil a quien, desde lo alto, es capaz de mostrarle luz y sentido, incluso en los terrenos más sombríos.

Ramón, a diferencia de Miguel y Paulina, comienza a desconectarse con lo que ocurre sobre la tierra y se entrega, pareciera en cuerpo y alma, a su nuevo hábitat, las alturas. Un personaje que al igual que la película de Eliseo Subiela, pareciera estar siempre mirando al sudeste, en busca del silencio que tanto anheló de niño y que estuvo obligado a interrumpir, para que su madre viviera en completa normalidad y fuera feliz. Un silencio que lo aleja de toda relación y que pareciera esta vez, no estaba dispuesto a transar para hacer feliz a nadie, porque distanciarse del ruido del mundo, y la cerveza, es lo que más necesita.

“El ruido del mundo”, se decía a sí mismo Ramón. Palabras de amor. Datos. Instrucciones. Reproches. Risas. Explicaciones. Y uno que otro disparo que, entre tanto estímulo auditivo, no podías asegurar si era real o imaginario.

Pero esta historia, no solo trata sobre cómo Ramón vive en una realidad paralela, y en ese acto sin querer, deshonra el barrio y altera la poca tranquilidad existente en aquellos bloques, sino que también narra la compleja realidad de quienes deben vivir en campamentos, y en muchas ocasiones son discriminados y violentados por los propios residentes del lugar en el que se asientan. Es el caso de Los Sin Casa, quienes con edificaciones de barro y cartón construyen su propio hogar debajo del cartel a la espera de que el municipio les dé una solución, al igual que hicieron años atrás, muchos vecinos y vecinas de la villa, incluso Miguel, su mamá y su tía Paulina.

Ahora bien, no solo los Sin Casa, son parte del problema, Ramón también está incluido en el listado de temas a tratar en la reunión mensual de la junta de vecinos. Es que pareciera que bastara con tener una situación un poco más aventajada para discriminar a quienes son diferentes, a lo que escapa de toda lógica o a quienes huelen a humo de fogata, porque en esta historia la pobreza se define por el aroma a carbón y las malas costumbres se contagian, tal como se contagia la peste.

El hombre del cartel es una obra que evidencia la crítica realidad de muchos compatriotas que deben echar raíces a orillas de un canal, la frágil memoria de los que observan y la falta de empatía de quienes ya lograron salir de allí, pero también, evoca el amor y la amistad incondicional entre quienes se sienten inadaptados y agobiados por el orden establecido en la sociedad. 

El estilo de María José Ferrada, tan poético y genuino, siempre es un placer para quienes disfrutamos de sus libros, y esta vez no es la excepción, con sus ya característicos listados, sus clasificaciones muy prácticas o con las cosas que simplemente se saben, logra cautivar poco a poco al lector y lo sumerge en la voz del tan noble y examinador, narrador infantil. 

María José Ferrada es periodista y escritora, recibió el premio Academia Chilena de la Lengua, el premio Municipal de Literatura de Santiago en la categoría LIJ, el premio Marta Brunet y la Medalla Colibrí, mención honrosa en los Ragazzi Awards de la Feria del Bolonia (Italia), el premio de poesía Oreste Pelagatti de Tronto (Italia), entre otros. Ha publicado diversos libros de poesía infantil como: Un Mundo raro (2010), El lenguaje de las cosas (2011), El idioma secreto (2013), Niños (2013) La tristeza de las cosas y Mi cuaderno de Haikus (2017) y sus dos últimas incursiones en la narrativa: Kramp (2019) y El hombre del Cartel (2021).

Escrito por: Melissa Cárdenas

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