La dictadura en libros infantiles y juveniles

Para los que nacimos a finales de la década de los 80 comienzos de los 90, la dictadura aún no se trataba de manera explícita en las clases de Historia. Si en tu casa no se hablaba del tema era difícil conocer o establecer una conversación en torno a este periodo. Muchas veces, los adultos que nos rodeaban, estaban tan involucrados en el tema que intentaban salir de la conversación rápidamente o te llevaban a posiciones que incendiaban la mesa familiar. 

Creemos que al hablar de nuestra historia como país, también tocamos nuestra historia personal. Como mediadoras de la lectura conocemos el ejercicio de ponernos en los zapatos de los niños y jóvenes con los que trabajamos, entonces quisimos partir desde ahí: desde nuestro recuerdo y nuestra relación de infancia, con esta parte de la historia

Imágenes de la novela gráfica Los años de Allende de Carlos Reyes y Rodrigo Elgueta, editorial Hueders.

Paloma Mas: La dictadura en blanco y negro

A mis 12 años, la dictadura era para mí un cúmulo de imágenes en blanco y negro: La Moneda ardiendo, los anteojos rotos, los personas con las manos en alto siendo apuntadas por fusiles. Estas imágenes eran parte de un Chile remoto y oscuro; pero ese septiembre de mis 12 años, aquel Chile tan lejano se volvió presente. Como todos los años, en la televisión hacían un especial por la conmemoración del Golpe de Estado, las mismas tomas de La Moneda que ya había visto, la voz de la despedida de Allende, los Hawker Hunters. Seguí viendo el programa sin mucho entusiasmo, hasta que una parte me marcó para siempre: era el Caso Degollados, en particular, la historia de Manuel Guerrero.

Manuel Guerrero era profesor y dirigente comunista, cada mañana recibía a sus estudiantes en la puerta de un colegio en Providencia. Una mañana de fin de marzo de 1985, lo secuestraron desde ese lugar, en el que todos los días saludaba a sus alumnos, a vista y paciencia de ellos y de su hijo que cursaba Segundo Medio. Lo torturaron y abandonaron su cuerpo, días después, en un descampado. 

El caso de Manuel Guerrero me estremeció, la dictadura no eran esas imágenes en blanco y negro o esas vagas historias que se contaban en mi familia, lo que había sucedido en mi país era algo tan tremendo que a mi mente, infantil aún, le costaba asimilar. Junto a mi hermana, hablamos del tema e interpelamos a nuestra mamá: ¿tú sabías que pasaban cosas así?, ¿no hiciste nada por evitarlo?, ¿por qué no nos habían hablado de esto antes? Esa conversación terminó conmigo leyendo La Casa de los Espíritus, cuando acabé esta novela, seguí con muchas dudas. 

Melissa Cárdenas: Muchos no volvieron

Yo no existía, no me escondí ni tampoco lloré, no abandoné mi país por pensar distinto ni experimenté la angustia de perder a un ser querido. Pero hoy existo, leo y pienso, observo que el dolor de nuestro pueblo sigue latente, las injusticias y el legado del dictador aún nos gobiernan. Más aún, los miedos y la represión, han traspasado generaciones. 

Es inevitable observar en la mirada de mis padres, la oscuridad que marcó su infancia y adolescencia bajo el régimen. Era común, recuerdan, que los militares fijaran horarios para jugar a la pelota o hacer vida de barrio,  la prohibición de compartir en grandes celebraciones y el toque de queda eran pan de cada día. Crecieron esperando una liberación, una transición a la democracia que les prometía alegría.

Durante mi enseñanza básica, en un colegio católico, no recuerdo que se hablara explícitamente de la dictadura en clases de Historia, era como si ese periodo se hubiera congelado y durante años, los chilenos solo existieron. Ya en mi paso a la adolescencia, comencé a sumergirme y a estremecerme por tanta inhumanidad y cobardía, comencé a asociar las imágenes del bombardeo en La Moneda con un Golpe de Estado, a escuchar con otro sentido la esperanzadora despedida del presidente Salvador Allende, a reconocer la sistematización de detenciones y torturas, a entender por qué muchos como Manuel, simplemente no volvieron. 

Recuerdo que un caso me aterró, uno entre tantos, fue el de Rodrigo Rojas de Negri y Carmen Gloria Quintana, quienes en el año 1986 fueron quemados vivos en medio de unas protestas contra la dictadura de Pinochet, una patrulla de militares los roció con combustible, les prendió fuego y luego los abandonaron en un terreno baldío en las afueras de Santiago. Rodrigo murió y Carmen aún sigue viva. 

Hoy hay luces de un cambio, observo generaciones más empoderadas, que no experimentaron una infancia y adolescencia oscura, sino más bien libre y participativa.  A pesar de esto, me queda la sensación de que para muchos, aún, es difícil hablar sobre dictadura y mediar libros que puedan hacer alusión a este hecho histórico. La literatura nos ofrece libros como una invitación a conversar sobre estos temas, sobre todo si se trata de nuestra historia reciente, esa que aún podemos sentir.

Desde la mediación lectora

Creemos importante que niños, niñas y jóvenes puedan conocer e interesarse por la dictadura y sus consecuencias, es esencial para que construyan el Chile que quieran, desde el dolor y los aprendizajes que nos dejó este periodo. Creemos que la literatura puede ayudar a armar lazos entre generaciones, que puede abrir conversaciones que el sufrimiento o la indiferencia no han permitido que se den. Sin embargo, porque conocemos que los lectores y las lectoras experimentan la lectura con su experiencia previa, también creemos importante hablar de nuestra experiencia personal y cómo la literatura se nos ha presentado como una invitación amable a abrir las heridas que la historia del Chile reciente ha dejado.

A continuación presentamos cinco libros que pueden ser un puente para conversar con las nuevas generaciones sobre la dictadura:

La bicicleta mágica de Sergio Krumm de Marcelo Guajardo

Un grupo de niños buscando pasatiempos en unas vacaciones de verano se encuentran con el misterio de una bicicleta en el taller de Don Anselmo, la cual perteneció a un campeón nacional de ciclismo que desapareció sin dejar rastro en 1974, su nombre era Sergio Krumm.

¿Qué le pasó a Sergio? Poco se sabe, un día llegaron unos hombres de la Policía Secreta al taller de Don Anselmo y se lo llevaron, nunca más lo vieron. Más de diez años después, en pleno verano de 1986, este grupo de amigos se propondrá restaurar su bicicleta para que vuelva a competir. 

“No es mi intención relatarles aquí por qué razón había en esos años en Chile una Policía Secreta. El hecho es que existía, y de sus penosas consecuencias hay escritas gran cantidad de testimonios, crónicas y relatos históricos a los que pueden acudir para formarse una opinión. Sobre este tema, lo único imperdonable es la indiferencia.” Este párrafo, dejado como introducción a un capítulo en el que continuarán narrando la historia de los niños que desean hacer rodar nuevamente la bicicleta de Krumm instala el tema de las detenciones y desapariciones durante la dictadura. Se deja en claro que en la novela no se tratarán estos detalles.

La prosa melancólica y poética de Marcelo Guajardo nos guía por las peripencias de los niños y Don Anselmo, pero también es capaz de señalarnos que la indiferencia es imperdonable cuando hablamos de la dictadura y que es responsabilidad de los lectores y lectoras hacerse una opinión. Esta invitación a informarse me parece importante porque permite que los lectores puedan preguntar y abrir la conversación en casa o el colegio.

En mi experiencia como mediadora de este libro con estudiantes de 6to Básico, noté como  se mostraron muy interesados por el tema, preguntaron en casa sobre la Policía Secreta y la dictadura, también conocimos la historia de Sergio Tormen, campeón de ciclismo chileno que engrosa la lista de detenidos desaparecidos y que inspiró a Guajardo con su historia. Uno de mis estudiantes de ese Sexto Básico, luego de vacaciones de invierno llegó con una foto, esta era del nombre de Sergio Tormen en el Espacio de Memorias Londres 38 , donde estuvo detenido, él lo había visitado con su familia durante las vacaciones. Para este estudiante, la ficción y la realidad se habían fundido en la historia de una bicicleta mágica y un detenido desaparecido. Además, ese año el propio Marcelo Guajardo contestó las preguntas que los estudiantes le hicieron sobre su novela, hasta hoy, que ya son bastante más grandes, varios recuerdan La Bicicleta mágica de Sergio Krumm como su novela favorita.

La composición de Antonio Skármeta

La composición es ya un clásico de Ekaré. Hoy en día, varias de las circunstancias que rodean a este cuento nos pueden parecer particulares: desde su escritura en Berlín Occidental a fines de los 70´s hasta su primera publicación en Le Monde o su adaptación al cine con el nombre de La pequeña revancha (Por Olegario Barrena, 1985).

La composición nos muestra la inocencia de Pedro, un niño como cualquier otro, preocupado del fútbol, es espectador de la afición de sus padres por escuchar la radio, todos los días a la misma hora, ellos se congregan frente al aparato y escuchan atentos. Ellos creen que Pedro duerme, pero él conoce las consignas y un día se pregunta si los niños pueden estar en contra de la dictadura, la madre le contesta que los niños no están a favor ni en contra de la dictadura, son niños y sus preocupaciones deben seguir siendo el recreo, estudiar y querer a sus padres, ¿Qué pasará cuando un militar llega a la sala de clase de Pedro y les pide a los estudiantes que escriban una composición titulada Lo que hacen mis padres por las noche? ¿Pedro pecará de inocente o será capaz de intuir el peligro?

Roberto Sotelo lo señala claramente: “La Composición es un libro que ayuda a quebrar el mito de los temas tabú en la literatura infantil. Con sinceridad, respeto y mucha sensibilidad, es posible hablar de cualquier cosa con los niños, aún de lo más difícil.”

La Composición puede ayudar a abrir la conversación sobre la dictadura, el respeto por la niñez y la libertad, pero también es un cuento atractivo que conserva la intriga hasta el final. He podido disfrutar demorándome en la lectura de la composición de Pedro, saboreando el nerviosismo de mis estudiantes y el suspiro de alivio final: impagable.

Los años de Allende de Carlos Reyes y Rodrigo Elgueta

Jhon Nitsch es un periodista estadounidense que es enviado a reportear las elecciones de 1970 y se queda en Chile hasta el 11 de septiembre de 1973. Jhon comienza a conocer nuestro país y sus habitantes, hace amigos, va al Mercado Central y prueba bailar cueca, al mismo tiempo que asiste a acalorados discursos de la época, conoce los entretelones de la muerte de René Schneider, revisa los titulares de El Siglo, le saca alguna cuña a Allende o reportea en la Marcha de Las Ollas Vacías. 

Esta novela gráfica tiene los tonos en que las generaciones que no vivimos la dictadura la guardamos en la memoria: en blanco y negro. Mientras Jhon reportea los hechos políticos que los mil días del gobierno de Allende hicieron de Chile una olla a presión que llevó a la radicalización de las posturas, la imposibilidad de gobernar por parte de Allende y el Golpe de Estado. Al mismo tiempo, se vincula con chilenos comprometidos por los cambios sociales, se fascina por Claudia y sus apasionadas convicciones. Así, de la mano de Jhon transitamos entre el relato periodístico que busca la objetividad y la historia de las utopías que fracasaron.

Los años de Allende es el libro que me hubiera gustado leer a mis doce años, cuando lo que necesitaba era poner caras y palabras a los protagonistas de este periodo tremendo y fascinante de nuestra historia reciente. Creo que esta novela gráfica es un insumo para la escuela o esos jóvenes que buscan respuestas claras, hechos históricos con los que puedan llenar los espacios que dejan las opiniones de familiares, las redes sociales o los programas de televisión.

Niños de María José Ferrada

Niños, escrito por María José Ferrada e ilustrado por Jorge Quien, es un poemario que recuerda a 34 niños y niñas que fueron detenidos desaparecidos y ejecutados durante la dictadura militar chilena. Esta obra que destaca por su sencillez, tanto en el formato como en la palabra, busca rememorar la infancia truncada desde el universo poético de la propia autora, quien le otorga voz a las pequeñas víctimas para que trasciendan con la fuerza que merecen.

Este emotivo ejercicio de memoria, es acompañado con ilustraciones de finos trazos que evocan la infancia y la delicadeza con que cada voz cuenta sus anhelos. Cada voz se vuelve tan real, que al finalizar el primer ejercicio de lectura es imposible no estremecerse al recordar que se les arrebató la posibilidad de ser niños.

Luz 

Cuando crezca será coleccionista de sonidos:

Las hojas y el viento 

Los pasos de su papá al subir la escalera.

El nacimiento de los brotes en los maceteros

El canto con el que la abuela la hace dormir.

Los guardará en una caja de fósforos.

Así podrá tenerlos siempre en el bolsillo,

Sacarlos cada vez que los quiera escuchar. 

 Raúl

Su madre le llama pajarito.

Y a él le gusta como suena.

Pajarito

Sergio

Esa primavera decidió que sembraría palabras en una meceta.

Que regaría con cuidado la semilla.

Pasarían las estaciones .

Las miraría florecer

Hace un par de años, leí este libro con estudiantes de Octavo Básico en un liceo de Neltume en la zona cordillerana de la región de Los Ríos, al principio no se mostraron muy interesados por tratarse de poesía, me lamento al decir esto, pero me comentaron que no era muy atractivo para ellos. Luego, al notar que la obra se trataba sobre la dictadura militar en Chile y la violación a los derechos humanos, no tardaron en comenzar a hablar. Resulta que muchos de ellos conocían la historia, o eran familiares, de los militantes del MIR que hicieron resistencia a la dictadura de Augusto Pinochet y que el año 1981 fueron asesinados bajo la operación Machete, matanza que es conocida como la “Masacre a la guerrilla de Neltume”. 

El libro dio entonces cabida a una conversación mucho más profunda, en que los estudiantes compartieron desde su propia experiencia íntima, familiar, pero también comunitaria, revelaron momentos dolorosos en torno a la memoria de los caídos, sintieron que tenían mucho más en común de lo que creían y descubrieron también que nunca habían conversado al respecto. Notaron que el ejercicio de memoria historia y emotiva no era ajena en su sentir, en su vivir y enriquecieron su experiencia con la relectura de Niños.

Un diamante en el fondo de la tierra de Jairo Buitrago y Daniel Blanco Pantoja

Un diamante en el fondo de la tierra, escrito por Jairo Buitrago e ilustrado por Daniel Blanco Pantoja, es un álbum que narra sobre los recuerdos y la memoria. “La profesora nos dijo que habláramos con nuestros abuelos si estaban vivos, y contáramos sus historias” este simple ejercicio para las niñas y niños en la escuela, da inicio al texto que, junto a ilustraciones en blanco y negro, permiten descubrir los duros testimonios que deja una dictadura. 

Septiembre, el exilio, las desapariciones, la mirada perdida en recuerdos, las marcas en las muñecas, los camiones que se llevan a las personas, los aviones de guerra, son algunas pistas que revelan hacia dónde nos llevan estos sobrios testimonios del abuelo, un activista político perseguido y encarcelado junto a su esposa, ¿la diferencia entre ambos? La abuela nunca volvió.  

El niño protagonista, expone frente a su clase esta historia, desde la inocencia de un niño que busca cumplir con la tarea, pero este rastreo de recuerdos está cargado de crudeza y desesperanza. Un libro con gran carga histórica que evoca recuerdos de la dictadura militar y que, por medio de las imágenes, un tanto cinematográficas, revela la cara de un pasado doloroso. 

Mi experiencia con este libro ha sido muy enriquecedora, tanto con niños como con adultos, las lecturas han sido diferentes, pero en ambos casos, muy significativas. Los niños se identifican, desde la inocencia, con este clásico ejercicio escolar de contar la historia de sus padres o abuelos, pero en una ocasión, una pequeña comentó que la historia del abuelo Manuel descrita en el libro, se parecía a la de su abuelo Manuel, que participó en protestas y lo detuvieron en varias oportunidades, pero que por suerte hoy estaba vivo, vivía junto a ella en el campo y que cada cierto tiempo, le contaba una historia.

 

Creemos que Un diamante en el fondo de la tierra es un libro que, con pocas palabras y acertadas ilustraciones, invita a conversar a generaciones distantes: una que es capaz de hablar en clases sobre la historia de un abuelo que sufrió las consecuencias de la dictadura y una marcada por la violencia, el despojo y el silencio. Este álbum, como los demás ejemplos que hemos expuesto en el artículo, pueden transformarse en puentes que inviten a conversar a ambas generaciones en casa, en el colegio o en el barrio. Con la convicción de que se puede hablar de temas complejos con niños y niñas, si lo hacemos desde la curiosidad, la comprensión y la idea de que se puede aprender de los errores del pasado, solo si los conocemos. 

Como curiosas niñas que fuimos, nos hubiera gustado conversar sobre la dictadura, que respondieran nuestras preguntas y nos contaran más sobre cómo se vivió este periodo de nuestra historia, quizás con una lectura amable, quizás con un libro como los que aquí mencionamos, porque tenemos la certeza de que estas conversaciones pueden y deben existir.

 

Y como estamos de acuerdo con esa idea de Marcelo Guajardo de que lo único imperdonable es la indiferencia, les dejamos algunos sitios en donde pueden encontrar más información sobre las víctimas de violaciones a los derechos humanos que expusimos en este artículo:

  • Sobre Manuel Guerrero, les recomendamos el documental en voz de su hijo, este se encuentra disponible de forma gratuita en Ondamedia.cl

  • Si les interesó conocer sobre el caso de Rodrigo Rojas De Negri y Carmen Gloria Quintana hay muchísima información reciente, ya que recién el año pasado fueron condenados 11 ex militares por este caso. Para conocer más sobre el legado fotográfico de Rodrigo, en Ondamedia.cl, también tienen un documental llamado Rodrigo Rojas De Negri/ Fotógrafo. También pueden revisar el registro de una exposición fotográfica de su trabajo en el Museo de La Memoria.

  • Para conocer más sobre Sergio Tormen, en este artículo de La Tercera, su hermano Peter. también ciclista, quien al ganar la Vuelta a Chile en 1987, le dedicó el triunfo a su hermano «detenido desaparecido» por cadena nacional, comenta sobre el legado de Sergio.

  • Si te llamó la atención la Masacre de la Guerrilla de Neltume, Ciper Chile tiene un artículo muy interesante.

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